jueves, agosto 18, 2005

La Carrera hoy día


Los profesores aún están muy pegados en que la carrera lo es todo. No se han dado cuenta que si bien sirve, no garantiza el éxito como era en algún tiempo atrás. Los invito a leer estos testimonios aparecidos en El Mercurio de hoy 18 de Agosto en la sección Economía y Negocios. ¿Cómo integramos estos hechos en nuestras aulas? ¿Qué prácticas hemos de cambiar para integrarnos con nuestros alumnos al mundo tecnologizado y cambiante de hoy?


Cristián Brunet volvió a la U: "Había topado mi techo laboral" Aunque nunca tuvo problemas económicos, a Cristián le hacía falta terminar una carrera y convertirse en profesional para sentirse bien consigo mismo. En alguna parte de su pared mental existía un espacio vacío para colgar el cartoncito, aquel soslayado título que había dejado pasar años atrás. A los 21 años interrumpió sus estudios en la Universidad Finis Terrae, donde cursaba tercer año de Ingeniería Comercial. Aparte de cálculo y estadística, no tenía problemas con los ramos o dudas sobre su vocación. Lo que sí tenía era un amigo de su misma edad que trabajaba en la Bolsa, manejaba una moto último modelo y su propia cuenta corriente. Fue él quien le consiguió un puesto como operador y lo invitó a trabajar. Cristián se tentó y al poco tiempo se vio en medio de la labor de compra y venta de acciones, haciendo malabares con la plata de los demás e interactuando con empresarios. En la más yuppie. "Empecé a rayar con el tema, en ese minuto las lucas eran un signo súper importante, es muy fácil marearse. Por eso tomé la decisión, contra la voluntad de mis padres y de mis amistades". Luego de haber alcanzado diferentes puestos administrativos y gerenciales en empresas multinacionales como Unilever y Chiletabacos, decidió volver a la sala de clases. "Es muy fuerte darse cuenta de que había topado mi techo laboral a los 28 años", dice con conocimiento de causa. A la U de nuevo. En horario vespertino, entró a estudiar publicidad en la Universidad del Pacífico. Entró en razón de que había mucha gente en las mismas condiciones que él. "Salgo a las siete del trabajo para ir a clases, y de ahí termino a las diez de la noche. Hay un desgaste súper grande. Te preguntas por qué no aprovechaste de terminar tu carrera, de ir a la par con tu generación", dice. Su señora, una exitosa profesional, también promovió su regreso a los libros. Ahora cree que se le abrirán nuevas puertas en su trabajo, porque complementará su experiencia comercial con sus estudios de creatividad y marketing, lo que le entusiasma. Caminos que antes estaban cerrados para alguien sin un título, quien ni siquiera podía optar a un posgrado. Para Cristián, en cambio, eso es sólo el próximo paso. "Estudiar te va dando un plus, vas aumentando conocimientos, y eso va a ser siempre bien valorado. La empresa te va exigiendo cada vez más, el mercado te va acorralando, y te das cuenta de que todos son profesionales. En este minuto comprendes que debes tener posgrados". Cristián Brunet Gerente de Cuentas Regionales, Sadia Chile.

Leo Prieto, diseñador digital y tecnólogo: "Tengo carrera, no título". A los 16 años, cuando estaba en el colegio, se daba un festín de berlines y cocacolas en los recreos. Podía hacerlo, porque tenía la plata: les diseñaba páginas web a empresas en una época en que pocos sabían siquiera qué era un link. "Les cobraba 50 lucas al mes y me creía millonario", dice ahora riéndose. Meses antes, su mamá le había regalado un Mac, y con eso partía la ansiedad tecnológica de Leo. A los 17 años ya diseñaba al por mayor en la World Wide Web. Duró poco en la universidad. En su primer semestre, se echó todos los ramos. "Empecé a agarrar vuelo, porque sin darme cuenta ya estaba ganando plata: me había convertido en una oferta". Para decidirse, bastó con que el mismo día en que tenía una entrega para un ramo muy importante tuviera también una presentación para un cliente. Estuvo todo el día trabajando para este último, y recién a las tres de la mañana se enfrentó con un trabajo que sus compañeros venían haciendo hace semanas. "Obviamente, me mandaron a la cresta", comenta con una carcajada. De ahí en adelante nadie ha podido detenerlo: estableció su empresa, Imagemaker Studios, diseñó para BCI, Abastible, Copec, Sony y otras grandes empresas. Actualmente trabaja junto al cineasta Andrés Wood y en sus proyectos personales: Zimio, Saborizante, Fayerwayer, donde escribe sobre tecnología, y Leoprieto, su blog, videolog y vitrina virtual. Todos punto com. "Una carrera y un título no es lo mismo. Yo ahora tengo una carrera, no un título", dice serio. "Siempre he admirado a Steve Jobs, el creador de Apple, quien sin estudiar nada creó toda esta revolución", confirma. Junto a su inseparable notebook, se resigna ante los efectos que implica el no poseer un título profesional. "Es penca porque no puedo pedir una beca. Tengo un montón de amigos que viven fuera de Chile y no pagan ni un peso", remata.

Matías Undurraga, estudiante y empresario: "Pongo en práctica lo teórico". Con sólo 21 años, Matías Undurraga maneja un negocio que literalmente le podría dar de comer toda la vida. 'Hot Spot' es su microempresa de fast food, y sus carritos de batalla al más puro estilo gringo esperan expandirse por lugares estratégicos de Santiago. Mientras tanto, los hot dogs italianos a 450 pesos le llenan los bolsillos a este precoz comerciante. Reconoce que aunque la tentación de congelar sus estudios para dedicarse por completo a la pega es tremenda, su prioridad es terminar la carrera de Ingeniería Comercial. "El cartón pesa mucho. Pongo en práctica lo teórico y logro que me vaya bien en los negocios, pero el día que no pueda seguir en el rubro es cuando voy a echar de menos el título que me ayude a conseguir trabajo". Trabajo que probablemente no le sería esquivo si se considera su prematuro currículum laboral y visión de mercado: a los 15 años armó una empresa de reciclaje junto a unos amigos, pero siempre dejando claro quién era el jefe. "Consistió en darse cuenta que uno podía hacer feliz a una persona, y recibir plata a cambio", dice sobre su descubrimiento. Luego armó computadores cuando nadie lo hacía todavía, vendió revolucionarios economizadores de bencina para el auto, importó las famosas pastillas para exterminar la caña y protectores antirradiación para celulares. Tuvo éxitos y rotundos fracasos. Incluso lo estafaron. Y aunque curado de males, con experiencia y plata de sobra en su cuenta corriente, Matías prefiere ir a paso lento. Como un empresario exitoso, pero sin los humos en la cabeza. Uno responsable, que no le hace asco a los libros y al café en exceso. Uno con la paciencia suficiente para aguantar ese régimen por otros tres o cuatro años de su vida, todo, con tal de sacar el cartón.

Andrés Larrondo, de FullFiesta: "Nunca me han mirado mal". Andrés nunca se ha celebrado su cumpleaños. En cambio, se dedica a organizar los festejos de otros: sus clientes. Y aunque no tiene un cartón que acredite su profesión colgado en la oficina, trabaja con la seriedad que le dan años de experiencia en su empresa pionera en el rubro de las fiestas. Más bien, de las fiestas temáticas, porque su pega consiste en convertir el cumpleaños más fome en una partuza mexicana, un carrete hawaiano, o una noche en el Moulin Rouge. Estudió cuatro años de Comunicación Audiovisual en el desaparecido IACC y el Incacea, pero nunca concluyó la carrera. Un par de ramos de esos que no se pasan ni a la tercera intentona y un ofrecimiento de trabajo terminaron con su paso por las aulas. "En el fondo, fue la tentación", dice como cómplice de sí mismo. La pega como productor en Radio Chilena le permitía costearse sus gustos, e incluso comprarse el auto propio a los 24 años, claro, en cuotas. "Las ganas eran muchas y las lucas, pocas", explica. "Después de eso venía la tele", cuenta que le prometía su jefe y dueño de la productora en que trabajaba. La oferta nunca se cumplió y tuvo que dedicarse a otra cosa para no terminar sobregirado. Trabajó vendiendo autos en distintas automotoras, peleó con todos sus jefes y se aburrió de estar uniformado a primera hora de la mañana con chaqueta y corbata. Fue detallista desde su casa, e incluso tuvo que vender ropa interior femenina. Con FullFiesta le pegó el palo al gato. Junto a su actual socia, Cristina Paris, asistieron en 2002 a una fiesta con ambientación filipina. Disfrazados. Una vez ahí se dio cuenta de que la vergüenza inicial desaparecía, y que a la gente le gustaba tomar mojitos y ponerse guayaberas. Fueron los primeros en dedicarse exclusivamente a la producción de eventos temáticos. "Para ciertas cosas no necesitas un cartón, necesitas ser clever y aperrado. Yo puedo estar 24 horas seguidas haciendo un evento y eso no te lo enseña nadie, no hay escuela. Nunca me miraron mal por no tener título, para mí no es un tema", señala. ¿En qué se nota entonces el no tener cartón? Su mayor carencia -dice- es la estabilidad. "Con título, a menos de un año de salir de la universidad, ya tienes pega y buena plata. En cambio, al gallo que se hizo su empresa, le cuesta mucho que le den los créditos, demostrar que se la puede y que su proyecto va a servir en el mercado". "No hay escuela que te enseñe a hacerle pasar un buen rato a la gente, ni un ramo que te meta en la cabeza que hay que quedarse en el evento hasta que las velas no ardan". Andrés Larrondo. Socio de FullFiesta.

4 Comments:

Blogger Yessenia Sosa said...

Querida Ximena, blogeando llegue a tu blog,éste artículo es super bueno y trae a mi mente el paper de Fernando Flores "El ocaso de las Carreras".

5:25 PM  
Blogger Mente said...

Hola Ximena, leí tu blog, sabías de el movimiento Mi primer PC pero de verdad? Yo afilié mi blog 13 horas después de su lanzamiento, creo firmemente que como emprendedor, el proyecto del gobierno se puede mejorar mucho más y conseguir mejores precios para todo el mundo, te dejo un vínculo mas abajo.

Besos y ánimo que queda mucho por escribir y por leer


http://mppc.tardis.cl/

5:34 PM  
Blogger José Martinez said...

Hola Ximena, que alegría ver tu blog. Estoy seguro que tu también deberías aparecer como un testimonio de cambio en las carreras. Un abrazo. Pepe M.

4:33 PM  
Blogger Andrés said...

Ximena,
Por coincidencia me lleve la grata sorpresa que sacaste al tapete el reportaje que me hicieron en el mercurio por lo que cualquier cosa que quieras me gustaria que nos pusieramos en contacto.
Un saludo grande
Andrés Larrondo S.

11:50 AM  

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